Mobiliario

  • Con más de 18.000 obras, la colección de muebles abarca desde al siglo XVI  hasta el primer tercio del siglo XX, excepto algún ejemplo anterior como el arca del siglo XIV del Monasterio de Santa Clara de Tordesillas. Destacan  por su gran calidad artística y diversidad tipológica los muebles de los siglos XVIII y XIX.

    De época de Carlos V data un excepcional escritorio alemán de campaña en acero, de hacia 1545. Felipe II reunió en El Escorial soberbias obras de ebanistería: cinco puertas marqueteadas de estilo manierista de Bartholomeus Weisshaupt y Wendel Dietrich (1567); dos sillas plegables de tijera, de manufactura china de la dinastía Ming (hacia 1570) o la soberbia librería de la Biblioteca de El Escorial (1589-1592). En los monasterios de las Descalzas Reales y de la Encarnación se conserva de esta época un conjunto japonés de estilo Namban, además de dos obras maqueadas mejicanas que siguen modelos orientalizantes. Durante el siglo XVII se repiten las tipologías creadas durante la centuria anterior dentro de una estética barroca.

    El reinado de Felipe V está marcado por las influencias francesas e italianas y su reinterpretación por los artistas españoles. La consola, la cómoda, el buró y el sofá serán las tipologías dieciochescas  por excelencia, y, por supuesto, los muebles de asiento en sus más diversas formas y funciones. Para el Palacio de San Ildefonso el arquitecto siciliano Filippo Juvarra proyectó en 1735 el dormitorio de los reyes Felipe V e Isabel de Farnesio, actual Salón de Charoles, cuyas paredes se cubrieron con paneles de lacas chinas de la época Kangxi. Tipología nueva es la mesa de comer con tablero marqueteado y dos alas plegables, que se retiraba una vez finalizada la comida pública o reservada del monarca.

    Con Carlos III se impone el gusto rococó y se crean los Talleres Reales de Ebanistería, Bronces y Bordados. El Salón del Trono del palacio madrileño, diseñado por el pintor napolitano G. B. Natale, se decoró con doce consolas y sus espejos a juego, tallados por Gennaro di Fiore, que representan las cuatro partes del mundo, las cuatro estaciones del año y las cuatro virtudes cardinales del monarca. Obras maestras de la ebanistería cortesana de gusto rococó son la sillería y los espejos diseñados por Mattia Gasparini y realizados por  José Canops y su taller. Gasparini diseñó también los empanelados y mobiliario rococó de los tres despachos del monarca inmediatos al anterior, los denominados “Gabinetes de Maderas de Indias” (hacia 1761-1777), posteriormente trasladados a otras habitaciones del palacio.

    El interés de Carlos IV por las artes decorativas nos ha legado bellísimos conjuntos de estilo neoclásico y Directorio, culminando con el excepcional Gabinete de Platino de la Casa del Labrador de Aranjuez, obra maestra de estilo Imperio proyectada por el arquitecto francés Charles Percier (1800-1806). Otro conjunto excepcional del Real Taller de Ebanistería son las Habitaciones de Maderas Finas en el Palacio de los Borbones en El Escorial, comenzadas a principios de los años 90 por el ebanista Teodoro Oncell y finalizadas por Angel Maeso años más tarde.

    Con Fernando VII se impuso el estilo Imperio o Fernandino. Conjuntos decorativos relevantes son el Salón de Carlos III en el Palacio Real de Madrid o el Salón de Audiencias del Palacio de los Borbones de El Escorial, de estilo neogótico, obra de Angel Maeso. Entre los muebles franceses destaca el velador de porcelana de Sèvres, obra de Dévelly de 1826, que representa en su tablero la coronación de Carlos X. Durante estos años hay un intento de revitalización de los gremios a través de las primeras exposiciones de la industria española.

    Durante el reinado de Isabel II  se impuso el gusto ecléctico. La marquetería mecánica está presente en los muebles del dormitorio de la reina en el Palacio Real, obra del ebanista francés Hyppolite-Edmé Pretot anterior a 1855 y actualmente en el Palacio de Aranjuez. Se puso de moda el mueble de tapicería: el borne, diván circular para el centro de las salas, el confidente, las butacas capitonés y la sillería volante ebonizada de gusto filipino. Destacan la mesa y el sillón de malaquita de manufactura rusa de la Casa del Labrador de Aranjuez, regalo enviado a la Corte española por el príncipe Anatole Demidoff en 1852 y 1853.

    La Restauración alfonsina abordó importantes reformas de gusto ecléctico en el Palacio Real de Madrid entre 1879 y 1885, cuyos responsables fueron el arquitecto mayor de Palacio, José Segundo de Lema, y el Conde de Valencia de Don Juan como asesor histórico-artístico. Las obras afectaron al Comedor de Gala, de estilo neobarroco francés del Segundo Imperio; la habitación contigua con talla neoplateresca, el Salón de Billar de estilo gótico racionalista a la manera de Viollet-le-Duc, la Sala de Fumar orientalizante y el Salón del Consejo de Ministros que recrea un ambiente neorrenacentista español.

    De Alfonso XIII se conserva el sillón de trono, réplica del de Carlos III con la efigie del monarca con motivo de su coronación como rey de España en 1902. Se encargaron a mueblistas españoles, ingleses o franceses numerosas obras de estilo inglés, Luis XV y Luis XVI para las Habitaciones Privadas y el ala oriental del palacio madrileño, especialmente por encargo de su esposa la reina Victoria Eugenia.