El Descendimiento de la Cruz

Tipo Objeto: 
Pintura
Autor: 
Roger Van der Weyden (1399/1400-1464)
Fecha: 
Hacia 1435
Materia y técnica: 
Óleo sobre tabla
Dimensiones: 
220 x 262 cm
Coleccion: 
Felipe II
Localización: 

Depósito temporal en el Museo Nacional del Prado, P02825

Número de inventario: 
10011841
Descripcion: 

Van der Weyden realizó una interpretación magistral del tema devocional, concibiendo una composición de diez figuras de tamaño natural que parecen formar un grupo escultórico, al simular su disposición en el interior de un retablo dorado de traza gótica, en el que se han incluido dos diminutas ballestas que aluden a su comitente, la Cofradía de los Ballesteros de Lovaina.  En el centro aparece la figura ingrávida de Cristo muerto sostenida por José de Arimatea, Nicodemo y un joven asistente, que se encuentra todavía subido en la escalera tras la cruz.  Siguiendo la línea sinuosa que conforma el cuerpo de Cristo, se sitúa bajo Él la figura de la Virgen desmayada, que se presenta, al decir de Sigüenza, “perdido el color y aun la compostura y el decoro”, y atendida por San Juan y una de las santas mujeres, consiguiendo plasmar de una manera sublime el dolor y la tristeza de la Madre por la muerte de su Hijo.  Otra de las santas mujeres (izquierda) y María Magdalena junto a un personaje masculino con un bote de ungüentos (derecha) cierran lateralmente la escena con una expresión de contenida aflicción.

 

El Descendimiento es una de las obras maestras de Van der Weyden, que fue pintada hacia 1435 para la capilla de la Cofradía de los Ballesteros en la Iglesia de Nuestra Señora de Extramuros de Lovaina.  La importancia de dicho encargo le permitió concebir su obra con un alto nivel de virtuosismo técnico y con una extraordinaria riqueza de materiales, además de concebir sus figuras a un tamaño natural, hecho totalmente inusual en la pintura flamenca.  Aunque la fecha de ejecución no se conoce con exactitud, toda la crítica especializada coincide en situarlo en una fase temprana de su producción, en torno a 1435, cuando ya su estilo ha asimilado la lección aprendida de su maestro Robert Campin, y ha alcanzado su plena madurez, como así lo confirma su nombramiento como pintor de la ciudad de Bruselas en ese mismo año. 

 

El éxito de la composición se dejó sentir desde muy pronto, y ya en 1443 se copió para el Tríptico Edelheer de la iglesia de San Pedro de Lovaina, a la que siguieron otras copias, algunas incluso anteriores a la muerte del artista.  Pero la mayoría se hicieron en el siglo XVI, como la copia encargada hacia 1548 a Michiel Coxcie por María de Hungría,  para sustituir el original de Lovaina, cuando ésta lo adquirió para su capilla del Palacio de Binche.  Allí el futuro Felipe II tuvo la oportunidad de verla al año siguiente durante su primer viaje a los Países Bajos.  El Descendimiento vino a España en 1556, cuando María se trajo parte  de su colección, al retirarse de la vida política junto a su hermano Carlos V, pasando a su muerte, dos años después, a su sobrino Felipe II, quien mandó disponerla en la capilla del Palacio Real de El Pardo, según se cita en su Inventario de 1564.  A partir de 1574, se registra en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde se colgó en su Sacristía, junto a otras de las piezas maestras de su colección pictórica.  Allí ha permanecido a lo largo de su historia, hasta que en 1936 se depositó en el Museo Nacional del Prado. 

 

Procedencia: 

Capilla de la Cofradía de los Ballesteros en la Iglesia de Nuestra Señora de Extramuros de Lovaina; colección de María de Hungría hacia 1548, capilla del Palacio de Binche; Testamentaría de María de Hungría en España, 1558; colección de Felipe II, 1564, capilla del Palacio de El Pardo, y a partir de 1574, Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Bibliografía: 

J. C. Calvete de la Estrella, El Felicísimo Viaje del Muy Alto y Muy Poderoso Príncipe Don Phelippe, T. II, Amberes, 1552, Ed. Madrid, 1930, p. 3.

 

Fr. J. de Sigüenza, La fundación del Monasterio de San Lorenzo El Real, Madrid, 1605, Ed. 1988., p. 237.

 

Ph. Roberts-Jones, “La Pietá de Van der Weyden”, Bulletin Koninklijke Musea voor Schone Kunsten van Belgie, 1975, pp. 338-ss.

 

M. J. Friendländer, Early Netherlandish Paintings, II, Leyden, 1967, p. 60, N. 3.

 

S. Sulzberger, “La descente de croix de R. van der Weyden », Oude Holland, T. 78, n. 3-4, 1963, pp. 150-151.

 

J. M. Cabrera, « La Piedad de Roger van der Weyden:  Análisis de laboratorio », Boletín del Museo del Prado, 1, 1980, pp. 39-49.

 

P. Silva, Guía de la pintura flamenca de los siglos XV y XVI, Madrid, 2001, pp. 44-49.

 

L. Campbel, “The new pictorial language of Rogier Van der Weyden”, en Rogier Van der Weyden.  1400-1464. Master of Passions, Lovaina, 2009, pp. 32-61.