Las cuatro fachadas

Tipo Objeto: 
Reloj de sobremesa astronómico
Autor: 
Thomas Hildeyard (1690-1746)
Fecha: 
Hacia 1725
Materia y técnica: 
Bronce, plata, acero, oro, vidrio, metal
Técnica: 
Cincelado, dorado, grabado, soplado, fundición
Dimensiones: 
72 x 32 x 32 cm
Coleccion: 
Felipe V
Número de inventario: 
10055705
Descripcion: 

Felipe V, a pesar de nacer y educarse en Francia, optó por la perfección técnica inglesa y eligió, para decorar sus palacios y para distraer sus días, relojes fabricados en Inglaterra, principal escuela relojera del momento. El programa decorativo ideado por el monarca para transformar las habitaciones del viejo Alcázar materializado por las propuestas de los arquitectos De Cotte y Carlier debió implicar la compra de algún reloj para decorar las chimeneas de las salas renovadas. La guerra de Sucesión frenó de alguna manera la compra de estos objetos ya que suponían el desembolso de una fuerte suma de dinero de la que los reyes no disponían. Una vez superadas estas dificultades, el Rey animado por su segunda esposa, la italiana Isabel de Farnesio, comenzó a adquirir objetos de lujo para decorar sus nuevas residencias. El incendio del Alcázar madrileño en la Nochebuena de 1734 consumió la mayoría de estos ejemplares y los que sobrevivieron quedaron muy dañados. Los monarcas adquirieron nuevos relojes con vistas a decorar el Palacio Nuevo.

En el inventario y tasación de todos los bienes y alhajas que quedaron por fallecimiento del rey Felipe V realizado entre el 20 de febrero y el 8 de abril de 1747 hay que mencionar varios relojes que se habían distribuido por diferentes cuartos y palacios. Entre ellos destaca un ejemplar que se guardaba en el palacio madrileño del Buen Retiro. El reloj se describe como un reloj de cuatro fachadas, de planta cuadrada, con una columna en cada esquina.

Junquera dio a conocer el nombre del autor y el título del texto que éste escribió en Lieja en 1726 “Chronometrum mirabile leodiense” donde explicaba y describía detalladamente las funciones del singular reloj. Parece que se publicó en la imprenta de Guillaume Bernabé y un año más tarde en Inglaterra, en la imprenta de Blandford con el título “Chronometrum mirabile leodiense: being a most curious clock lately”.

Montañés lo publicó traducido al castellano y gracias a este texto descubrimos como fue en origen ya que después ha sufrido algunas alteraciones.
El autor fue el jesuita Thomas Hildeyard, profesor de matemáticas, filosofía y teología del colegio inglés de Lieja, quien lo “inventó” en 1725. Hildeyard nació en Londres el 3 de marzo de 1690 en el seno de una familia oriunda de Lincolnshire. Estudió en el colegio de Saint-Omer e ingresó en el seminario de Watten el 7 de septiembre de 1707. Estudió filosofía y teología en Lieja desde 1709 a 1716. Terminó su formación en Gante y regresó a Lieja donde diseñó y dirigió la construcción del reloj. Falleció el 10 de abril de 1746.

El texto se acompañó de cuatro impresiones o grabados firmados por Petrus Balthazar Bouttats, grabador de Amberes, que reproducían las cuatro fachadas del reloj. Una versión de estos cuatro grabados fue adquirida por Patrimonio Nacional en 2007 e inventariadas con los números 10221959, 10221960, 10221961 y 10221962.

La caja del reloj es de planta cuadrada con una columna en cada esquina. Apoya en cuatro pies esféricos apresados por garras de ave. Cúpula de perfil curvo soportando un globo de vidrio.

En la fachada principal se dispusieron ocho movimientos siendo el central una muestra de 24 horas en letras castellanas. Indica la hora actual, tanto diurna como nocturna. De su centro parten tres “ángulos acutángulos” de metal pavonado, uno de ellos fijo y los otros dos de los lados móviles. Servían para conocer en cualquier día del año a qué hora salía y se ponía el sol así como las horas que tenía el día y la noche. En la parte superior de la fachada, hay cuatro movimientos: uno de ellos, a la izquierda, es un globo que muestra las fases de la luna; a la misma altura, pero a la derecha, otra esfera igual a la principal, apunta la hora de acuerdo con la manera italiana; sobre ella otra esfera señala en una ventana rectangular el día de la semana y frente de ella, la cuarta, muestra de igual manera la fecha del año en curso. En la parte inferior de la fachada, otros dos movimientos indican el día del mes y el nombre del mes en curso. Completa la fachada un “circulo inmóbil” en la parte inferior, en el que aparecen grabados los doce signos del Zodiaco, los nombres de los meses del año y una aguja que señala en cada mes la entrada del sol en cada signo.

En la segunda fachada, situada en la parte opuesta, un disco horario inmóvil repartido en veinticuatro partes iguales, con sus guarismos grabados, señala con una aguja y una media luneta representando el horizonte la hora universal. En su interior, un globo plano celeste, con cuarenta y ocho imágenes grabadas muestra las constelaciones.

En la parte superior de la fachada un termómetro y en la inferior dos planchas de perfil arqueado indican la ecuación del tiempo y cuánto tiempo ha pasado desde que se dio cuerda al reloj.

En la tercera fachada, al lado izquierdo de la principal, se colocó un círculo repartido en dos anillos iguales que miden las fases de la luna. El anillo interior lleva grabados treinta números y el exterior veintinueve. Del centro parte una aguja, que se puede alargar y acortar, y que señala la edad de la luna. En la parte superior del círculo, una ventana, en forma de renglón, señala todas las fiestas movibles del año. Estas fiestas eran: Litera Domenica, Numerus Aureus, Epacta, Septuagesima, Dies Cinerum, Pascha, Ascensio, Pentecostes, Corpus Christi, Indictio y Domenica Advent, es decir un calendario perpetuo.
Debajo de la esfera principal una plancha de metal de perfil arqueado medía el grado de humedad y sequedad mediante una aguja en forma de pájaro con las alas desplegadas que no se conserva actualmente.
Y por último, en la cuarta fachada, situada al lado derecho de la principal, se dispuso un disco representando un globo plano terrestre movible (el hemisferio Norte), rodeado de un anillo dividido en veinticuatro partes iguales, con una aguja fija que sólo servía para alargar o acortar una faja diametral que cercaba dicho globo. La distinción entre el día y la noche la marca una línea de metal o alambre, la cual se extiende entre dos puntos diametralmente opuestos de la esfera (que corresponde al círculo del Ecuador). Por medio del movimiento de este alambre que representa el horizonte solar se observa cuando sale el sol y cuando llega a su ocaso.

En el globo se grabaron los veinticuatro meridianos queriéndose demostrar la hora que era en cada uno de ellos. En la parte superior de la fachada, encima de este disco, dos círculos repartidos en sesenta partes indican los minutos y los segundos respectivamente.

El reloj se completa con cuatro globitos de cristal situados en las cuatro esquinas encima de las cuatro columnas que enmarcan las fachadas. Estos globitos, protegidos por abrazaderas de metal, señalan el movimiento de las mareas en cuatro puertos de Europa: Calais, Dunkerque, Dieppe y Texel.

En la parte superior del reloj, a manera de remate, otro globo de cristal, esférico, celeste, móvil, con cuatro líneas grabadas y policromadas en dorado, indica el ecuador o equinoccial, la elíptica y los trópicos de cáncer y de capricornio. También se grabaron y policromaron en blanco algunas figuras celestes. En el interior del globo hay otro globo de metal más pequeño, que representa la Tierra. Y de él parte un hilo de metal que sustenta una bolita de metal que representa al Sol que se mueve según su posición.

Datos históricos confirman que el reloj fue restaurado por dos relojeros de cámara durante el siglo XVIII. Uno de ellos fue Fernando Nizet y el otro Miguel Bartholony. Éste último, grabó su nombre en una placa provocando que durante un tiempo se le adjudicase la autoría del reloj.

Bibliografía: 

Paulina JUNQUERA: “Relojes astronómicos en las colecciones de los Palacios Reales” en Reales Sitios, 2º trimestre 1973, nº 36
Luis MONTAÑES: La máquina de las horas. Madrid, 1975
J. Ramón COLÓN DE CARVAJAL: Catálogo de relojes. Patrimonio Nacional, Madrid, 1987
Pierre GUÉRIN sj et André THIRY : Horloge astronomique liegeoise dans le bureau du Roi D’ Espagne, Horlogerie Ancienne. Revue de l’Association Française. 2001, nº 49.
Ann CHEVALIER et André THIRY: L’Âge d’or de L’Horlogerie Liégeoise. Éditions Luc Pire, Bruselas, 2003
Amelia ARANDA HUETE: Relojes de reyes en la corte española del siglo XVIII. Patrimonio Nacional, Madrid, 2011

Fuentes documentales:

A.G.P. Felipe V, Registro nº 248