Apertura del Belen Napolitano del Palacio Real de Madrid

05/12/2017

 

Lugar: Salón de Alabarderos del Palacio Real de Madrid. 

Fechas: Del 6 de diciembre de 2017 al 14 de enero de 2018.

Horario: Todos los días de 10.00h a 18:00 horas (último acceso a las 17:00 horas). 

Entrada gratuita

Consulte los cierres del Palacio Real de Madrid 

 

El Belén del Palacio Real de Madrid tiene su origen en el Belén del Príncipe iniciado por Carlos III para su hijo el Príncipe de Asturias, futuro Carlos IV.  Fue aumentado por más de 200 figuras y casas napolitanas a principios del siglo XXI.

Como ya es tradición, cada Navidad los técnicos de Patrimonio Nacional han incorporado elementos inspirados en las Colecciones y Sitios Reales, así como en el origen de los "presepi" Napolitanos en el siglo XVIII. Este año se recrea la idea de la Naturaleza racional frente a la Naturaleza salvaje.

La Ilustración contribuyó a una nueva visión de la Naturaleza. Una Naturaleza ordenada y controlada por el hombre a través de la ciencia y la razón. Así se recrea un jardín siguiendo el gusto del siglo XVIII, en el que queda patente la sistematización con los setos podados milimétricamente, formando dibujos geométricos para enmarcar las fuentes. Centrando el espacio se puede reconocer la escultura de El Espinario de los Jardines de Aranjuez y la figura de Carlos III junto a la fuente del Reloj.

En el centro se encuentra el Misterio enmarcado en el zaguán del Palacio Real de Madrid en ruinas. A su alrededor, en el caserío napolitano, característico de estos belenes, se disponen diversas escenas de la vida cotidiana y distintos negocios como el mercado, la taberna o la lotería. Esta última, precedente de la actual, fue introducida por Carlos III en España.

Como contraposición a la Naturaleza sistematizada por el hombre, aparece el gusto por la Naturaleza salvaje. En el siglo XVIII, frente a los jardines diseñados de estilo francés e italiano, surgen los jardines de gusto inglés, que hacen alusión a la naturaleza indómita. Los recorridos ordenados dan paso a la espesura de la vegetación y a los caminos serpenteantes que buscan parecer naturales y sin intervención humana. Sin embargo destacan las elevaciones artificiales del terreno que intentan ser naturales en las que se sitúan templetes clásicos como el del Jardín del Príncipe de Aranjuez, apto para simular un observatorio astronómico.

 

 

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